miércoles, 5 de octubre de 2016

Carta de despedida a mi perro que no sabe leer.

Mai, Maisena, Maicito, mi querido Botijas, patas cortas, Gordito, mi querido Mai:

Hoy 5 de octubre te nos adelantaste, hoy trascendiste este plano material, terrenal, tú mi amigo perruno, peludo y de 4 patas, que supe desde que te rescate aquella mañana de agosto en 2013 que serías un gran amigo, eras tan pequeño, cabías en la palma de mi mano, pero siempre fuiste puro amor, el cual te fue llenando tanto que te creció la barriga pero las patas no, esas te quedaron cortas.

Tu partida me deja un hueco en el corazón y una pequeña ausencia, que aunque seas un perro, y algunas personas dirán que no debe dolerme tu ida, me duele y te voy a extrañar un chingo, pero me dejas también puros momentos felices y todo ese amor, apoyo, lealtad y amistad que siempre me mostraste (aunque no conocías de conceptos, todo lo hiciste por instinto), de todo eso estabas hecho.

Recuerdo la primera vez que viste a Napo, me imagino lo veías como a un gigante, pero conforme fuiste creciendo te le fuiste emparejando hasta estar casi del mismo tamaño, fueron amigos, hermanos y sé que se amaban tanto como yo los amo, sé que el buen Napo también te va a extrañar, pero buscaremos los momentos para jugar, pasear y recordarte, recordar la vez que mi abue te hizo ese suéter verde con el que te veías tan ridículo y terminaste comiéndotelo, o la vez en que te llevamos a esterilizar y sufriste porque la anestesia se desvaneció en medio de la intervención, pero después todo salió bien, te pusimos el cono de la vergüenza y parecías un actor isabelino, además de que chocabas con todo, te recuerdo y te recordaré con amor, siempre.


Corre, vuela y come todo lo que puedas mi querido mai, botijón, patas cortas, gordito de puro amor en el paraíso de los perros, porque si de algo estoy seguro es de que todos los perros van directamente al cielo, que está lleno de exquisiteces, juguetes y camas cómodas y tú ya has de estar disfrutando de todo eso, porque vaya que fuiste feliz y aprendiste a disfrutar.

Hasta pronto amigo Mai, algún día nos volveremos a encontrar, al menos eso espero.

Tu amigo humano que te rescató y siempre te amo

Juan Jo.

P.D. Sé que no sabes leer, eso nunca lo aprendiste, pero sé que todo esto que aquí expongo te lo demostré cuando estabas con nosotros y que la buena vibra y el amor con los que plasmo cada una de estas palabras, se funde en el cosmos y te llega como una caricia, de esas que te gustaban detrás de las orejas o en el entrecejo o en tu gran barriga cuando te acostabas boca arriba.