domingo, 26 de octubre de 2014

Hay que Contagiar la Rabia II

Escritores, hay que contagiar la rabia.

Ni sus tanques, ni sus aviones ni sus armas largas y cortas.
Ni su ejercito, ni sus medios comprados, ni sus granaderos, ni sus policías podrán callar este rugir que grita no más.
No más desaparecidos.
No más muertos.
No más terrorismo de estado.
Porque vivos se los llevaron y vivos los queremos.
Porque no se los llevaron simplemente por ser normalistas, se los llevaron por ser campesinos, por querer superarse y enseñarles a los de sus pueblos cómo hacerlo, cómo no quedarse inertes sin hacer nada.
Se los llevaron por ser campesinos, normalistas y por ser socialistas, por pertenecer al FECSM, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México.
Se los llevaron porque a los señores del trono no les es conveniente que un grupo de campesinos, normalistas y socialistas vengan a cambiarle la mentalidad y la ideología a la gente del pueblo, del país, esa gente que no se entera y si se entera sólo dice "A mi no me pasa" o "No los conozco" o "Me da igual".
Ya no nos puede ni debe dar igual, tenemos que despertar, tenemos que levantarnos y marchar, primero con la voz en alto, después con la transgresión y así hasta las últimas consecuencias.
Ya basta de silencio, de miedo, de quedarnos quietos.
Accionemos.
Las palabras son el comienzo.
La unión y la organización de todos es lo que sigue.
No basta estar inconforme, hay que organizarse y luchar.
Palabras.
Palos.
Machetes.
Balas.
Granadas.
Lo que sea necesario para detener esta ola de sangre y espacios vacíos en las mesas.
En las camas.
En los campos.
En los salones de clases.
En nuestros pueblos.
En nuestras ciudades.
No basta estar inconforme, organízate y lucha.
Y queremos justicia.
Queremos un país donde vivir no sea una prueba de supervivencia.
Queremos justicia.
Queremos que paguen los culpables, no sólo de los 43 normalistas de Ayotzinapa, sino de los cientos de miles desaparecidos por la guerra anti narco.
De los feminicidios de Juarez y el Edo. de México.
De todo el país.
Son los cientos de estudiantes considerados delincuentes por alzar la voz.
Que paguen los culpables porque mientras no sea así, ni olvido ni perdón.
Ni olvido ni perdón para los responsables de:
Ayotzinapa.
Tlatelolco.
Acteal.
Aguas Blancas.
Los niños de la guardería ABC.
Los inmigrantes asesinados en Tamaulipas en 2010 y 2011.
La matanza del casino Royal.
Las muertas de Juarez.
Los feminicidios que el Edo. Mex. no quiere aceptar.

Porque no son estadísticas, fueron y son seres humanos, hermanos, hijos, parejas, esperanzas, sueños, incertidumbres, semillas.

Porque no es que los 43 sean más importantes que los 500,000 que hay detrás, pero son los 43 que ya no caben en ningún pecho, son los últimos 43 que la suma nos permite, uno más y el resultado sería debastador, porque a partir de ahora, cualquier injusticia por pequeña que sea debería de ser imperdonable.

El 26 de septiembre llovió en gran parte del país, incluso Tlaloc nos avisaba de lo que sucedería y no lo quisimos ver, no lo quisimos escuchar, esa lluvia pudo borrar sus huellas en el suelo, pero no borrará las huellas que dejaron en la gente, esas huellas se siguen multiplicando, y si digo Todos somos Ayotzinapa es porque todos somos humanos, todos somos mexicanos, todos somos víctimas de este gobierno de mierda y este sistema fallido.

Es tiempo de que la rabia se propague como el oxigeno, pero no sólo en las palabras. Organicemonos y accionemos.
No basta estar inconforme, hay que organizarse y luchar.

Juan Jo Rubio.
27 de Octubre de 2014.
#HayQueContagiarLaRabia.

jueves, 23 de octubre de 2014

Hay que contagiar la rabia.

Escritores, hay que contagiar la rabia.

Duele lo de adentro, duelen las entrañas.

Quema el corazón, los pulmones, los intestinos, el epicentro el centro del pecho.

Puto coraje mezclado de rabia.

Rabia en los puños, en el llanto contenido, en los rostros, en las lagrimas, en la muerte impregnada.

Las entrañas de 43 están extraviadas, perdidas.

Más los cientos de miles no escuchados, no sabidos.

43 son los suspiros que no se escuchan, no se sabe si están dormidos.

43 por 43 a la cuadragésima tercera potencia es lo que se necesita para que retumben los suelos.

Los palacios, lo grandes edificios, las grandes cámaras donde se protegen cederán y entonces si... Entonces si nos veremos a la cara.

Ahora sí podrán verle la cara de frente a la muerte y a aquellos que la muerte deja, desconcertados, enfurecidos, rabiosos, quemándoseles las entrañas.

Porque mientras más alto estén, más dura será la caída.

Creyeron que ocultándolos y desapareciéndolos, sus voces callarían, hoy les digo que no, que se equivocaron, sus voces no se fueron, se multiplicaron, se hicieron semilla que crece en las entrañas de los que seguimos alzando la voz.

Se dan cuenta, ya les están zumbando los oídos, ya sienten como se calientan las entrañas. Lo siguiente son sus piernas, comenzarán a temblarles, después los ojos comenzarán a dispararse, parpadeos involuntarios, arranques de rabia, miedo, sentirán el miedo, multiplicado por 43, hasta que no sepan qué hacer.

Tiemblen, suden, lloren, porque ya no habrá vuelta atrás.

Porque cuando retumbe el suelo y se abra desde las entrañas, no tendrán escapatoria.

El monstruo está despertando, ese monstruo al que le temen y por eso han querido mantener dormido.

Porque ¿qué es el estar dormido sino una muerte momentánea?

Pero ya no más.

Porque para detener la rabia que corroe, los puños que se aprietan, los pasos que hacía adelante, las voces que se alzan a los cielos, no hay suficientes fosas, porque las que hay ya vomitan a los muertos, a los que se les llora, se les extraña y se les añora.

Sus canciones de cuna ya no causan efecto, la rabia nos ha ensordecido y por eso hemos despertado, la mente se ha aclarado, el miedo se ha calmado, tal vez sigamos temblando, pero ya no lograrán que nos hinquemos, que nos retiremos.

Duelen las entrañas y la única manera de detener ese dolor es con vida.

No más muertos, nos más desaparecidos, no más presos políticos.

El miedo se acaba, la vida también, pero la vida con miedo se acaba más rápido.

¿Y después?

¿Después qué queda?

Vivos se los llevaron, vivos los queremos.
Basta del terrorismo de estado.
Arden las entrañas y seguirán ardiendo.
El silencio y el olvido ya no son opción.



#HayQueContagiarLaRabia.




jueves, 29 de mayo de 2014

Anel. Una tapatía en la Gran Manzana.


El día de hoy quisiera hablar de una persona que conocí hace algunos años y como varios de nosotros hemos hecho, decidió dar un giro especial a su carrera, pero ella fue más allá que muchos, ella decidió emigrar a la ciudad de Nueva York para entrenarse como actriz de Teatro Musical, y conocer las maravillas que este arte puede tener en una ciudad multicultural como la antes mencionada.

Durante su larga (en verdad muy larga) estadía en la Universidad de Guadalajara (7 años),  Anel tuvo la fortuna de ser parte de numerosas producciones musicales tapatías como, “La Ópera de los tres centavos”, “La tiendita de los horres”, “Pop” y dos producciones de “Cats”. Ella me cuenta que dichas experiencias la llenaron de curiosidad por explorar esta manifestación del Arte Dramático. Fue en el último año de su carrera cuando decide audicionar para The American Musical and Dramatic Academy (AMDA), con sede en la ciudad de Nueva York. Después de pasar por un largo proceso de audiciones y trámites legales (además de estrés y nervios, llantos y preocupaciones), Anel fue admitida y en octubre del 2011 dejó la Perla Tapatía para entrenarse profesionalmente en Teatro Musical.

Tres años han pasado desde su partida y el futuro le ha sonreído: Concluyó sus estudios en junio del año pasado y desde entonces ha participado en cuatro temporadas de tres puestas en escena, además de algunos cortometrajes y comerciales. Entre estos proyectos se encuentra el musical para niños “The True Colors of Weedle”, el cual fue muy bien recibido por la crítica.

Anel, es una actriz comprometida con la sociedad, por lo cual también es miembro de R. Evolucion Latina, organización no gubernamental que se dedica a hacer una diferencia por medio de las Artes. Ésta es dirigida por dos artistas latinos que han logrado llevar su trabajo a los escenarios de Broadway: Luis Salgado (“In The Heights”, “Women ot the Verge of a Nervous Breakdown”, “Rocky”) y Gabriela García (“Chicago”).

Anel, además de ser un apoyo para los eventos de dicha organización, es también reportera y bloggera, en el cual celebra las trayectorias de los artistas que han trabajado con la organización.

Hoy en día continúa preparándose para nuevos proyectos por comenzar este verano (Incluida una tercer temporada de “True Colors of Weedle”) y a la espera de seguir trabajando, inspirar a las personas que vean su trabajo o estén cerca (o no tan cerca) de ella e inspirarse con la multicultural comunidad de Nueva York.

Es para mi un placer haberla conocido e incluso haber compartido con ella el escenario, los salones de clase y los pasillos en la universidad, le deseo una larga y exitosa vida laboral, ya que se lo merece y ha trabajado mucho por seguir adelante. 

Escrito por: 

Juan Jo Rubio.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Erase una vez, la historia de una manzana.

Amaba las manzanas, podía comer manzanas todo el día sin importar la hora, el clima o el animo que tuviera, si se enojaba, se comía una manzana para tranquilizarse, si estaba feliz comía una manzana para aumentar la euforia, si se sentía triste una manzana era el consuelo para sus males...

Todo cambio de repente cuando una manzana, esa estúpida manzana lo traiciono, se mostró bella y brillante, grande, textura perfecta, color rojo escarlata con tintes esmeralda, era la manzana mas hermosa que había visto, ni siquiera había caído del árbol, hizo todo un plan para comérsela, ideo desde su pensamiento las diferentes formas en que podría disfrutar de ese manjar, combinándola con todo tipo de ingredientes y acompañamientos, como platillo principal, entrada o postre, dulce, salada o enchilada, sea como sea, sabía que esa era la mejor manzana, o al menos eso parecía... Cuando llego a ella, utilizo unas tijeras especiales de jardinería para cortarla, podía tirar de ella, pero quería cuidar hasta el mínimo detalle, consentirla, cuidarla... La corto, la tomo con las dos manos, la llevo a la cocina, la lavo con mucho cuidado y amor, con un poco de jabón, lo suficiente para quitar el polvo y sustancias que le pudieron haber caído durante su gestación, pero no lo suficiente como para filtrarse dentro de la piel y arruinar el sabor, la seco con una toalla nueva y la coloco en una bandeja, la observo por unos cuantos minutos, la tomo, y después de repasar por treintava vez como comerla, no pudo soportarlo, la tomo con una mano y le dio la mordida más grande que jamas dio y no solo una, fueron dos, tres, hasta que se lleno la boca por completo de la carnosa pero seca fruta.

Jamas había probado algo así, no pudo soportarlo y tuvo que escupir todo el contenido fuera, era tan contradictorio como una bella fruta podía tener ese sabor tan seco y desagradable, trato quitárselo de todas las maneras posibles, con agua, con leche, con sal, con azúcar, incluso hizo gárgaras con vinagre, nada pudo quitarle ese amargo sabor. Y no solo se refiere al sabor que quedo en la boca, sino al sabor de la decepción, después de eso jamás pudo ver a las manzanas como las veía antes, lo que era su pasión, su gran amor, le dio una cachetada, una puñalada por la espalda.

Otro sabor que nunca pudo sacarse de la lengua ni del pensamiento fue la traición, él creyó y confió en ella, la quiso, la cuido, la amo y ella sin más, se mostró como algo que no era, ejemplificó la perfección en una fruta, en ese momento pensó en Adán y Eva, en el paraíso y la fruta prohibida, así se sentía, traicionado por esa hermosura frutal.

Así continuo sus días, andando, caminando, volteando, girando, todo el tiempo con una inmensa tristeza, con un sentimiento de que en cada vuelta de la esquina se encontrará con otra decepción, con otra traición, con otra manzana que le arranque el corazón.