miércoles, 30 de agosto de 2017

Mi país, mi ciudad.

Vivo en un país donde las ejecuciones están al orden del día, delincuentes contra delincuentes, delincuentes contra la policía y viceversa.

Vivo en una ciudad donde pueden ejecutarme si me descuido, por confundirme o por el fuego cruzado o simplemente por estar en un lugar y momento equivocado.

Justo hace 30 minutos escuché, afuera de mi casa, de ese lugar donde debería sentirme seguro y protegido, 7 detonaciones de arma de fuego. 

Silencio. 

Acto seguido me asomo con cautela por la ventana, lo que observo me deja con un silencio en la garganta, un hombre de entre 20 y 30 años yace en el suelo, húmedo por la lluvia de todo el día, frente a mi casa, hace dos minutos fue declarado en situación no compatible con la vida. No sé por qué le pasó, no sé si lo merecía, si fue in ajuste de cuentas o fue otra víctima inocente, lo que sí sé es que me duele mi país, mi ciudad y que no merezco tener que sentir esto que siento.

Vivo en un país, en una ciudad donde la seguridad, la paz y la tranquilidad ya no existen. 
Impotencia, rabia y miedo es lo que siento esta noche.