lunes, 26 de marzo de 2018

Si desaparezco

Si algún día salgo a trabajar, al teatro, al cine o con los amigos a algún bar y no regreso.
Si algún día voy a otro Estado del país a alguna muestra, festival o de vacaciones y no se sabe de mí.
Si algún día no comparto, publico o comento nada en mis redes sociales.
Si algún día no vuelvo a casa a abrazar a mi compañera y acariciar a mis perros, si no voy a casa de mamá a abrazar a todos, si no me contacto con amigos, con mi papá ni con nadie.
Si algún día me buscan y no me encuentran, mi teléfono se encuentra apagado y de pronto no saben nada de mí.

Probablemente es porque desaparecí.
En caso de ser así, deben de saber algunas cosas sobre mí.

Soy un joven de 28 años (al momento de escribir esto).
Soy hijo, soy hermano, soy pareja, soy amigo, soy colega, soy compañero.
Soy hacedor de teatro, tengo un grupo que se llama Pata de Conejo Teatro, pero también colaboro con otras compañías, creo en la unión y en la fuerza de las redes.
Soy ciudadano mexicano, vivo en Guadalajara (al momento de escribir esto).
Soy responsable, disciplinado, comprometido y entregado.
Soy buen platicador, sociable, cariñoso, bueno escuchando y dando consejos, divertido, sarcástico, bailador (aunque no lo haga muy bien que digamos).
Soy buen novio, buen amigo, buen compañero, buen hijo y buen hermano (al menos eso me han hecho creer).
Soy el tipo de persona que no se queda callado, que alza la voz y grita, que se une a las luchas de los demás, que defiende los derechos de cualquier ser humano y que cree que el respeto y la empatía son la diferencia.
Soy profesor, tallerista, corrector de estilo, escritor, dramaturgo, actor, director.
Soy de buen comer y buen beber, me gusta la cerveza, el pox, el mezcal, el tequila, el vino tinto, me gusta la comida mexicana, italiana, toda la comida oriental.
Soy amante de los animales, sobre todo de los perros.

No soy parte de ninguna célula o grupo delictivo o que tenga que ver con el crimen organizado.
No soy amigo ni compadre de alguien que sí lo sea.
No quiero que me priven de mi libertad.
No me lo busqué o me lo merecía.
No ando en malos pasos.
No me suicidaría.
No quiero desaparecer.
No quiero que me arranquen de las manos de mis seres queridos.

Si desaparezco no es por decisión propia, es porque alguien lo hizo a la fuerza.
Si desaparezco no dejen de buscarme, si desaparezco no se cansen de buscar.