domingo, 14 de octubre de 2012

La motivación de la mosca.


Ahora comprendo esa sensación que ha de motivar a la mosca a volar rumbo a una telaraña, es algo asombroso, algo desconocido, algo llamativo, algo nuevo, algo inesperado... La telaraña le habla, le seduce, le encanta, por su color, por su forma y no sólo eso, tambien la huésped le invita a dejarse llevar, por su voz, por su canto, por su belleza... Y así, sin pensarlo la mosca va, talvez deduce que no sea la mejor opción, talvez las señales a su alrededor le dicen cautela, puede que se percate que la maravillosa dueña de ese lugar, la araña se encuentra en el centro y que se cae ahí se convertirá en su presa, en la cena, puede que adivine el futuro o sea consciente de analisar las posibilidades, en esos casos, algunas darán la media vuelta y volarán hacia otro lugar, pero otras, la mayoría, no harán caso o no le darán importancia y volaran directo a su perdición.

La mosca que se arriesga, en algunas ocasiones, las menos he de decir, toca la telaraña, se da cuenta de la situación y alcanza, por poco, a escapar, por milímetros de diferencia, pero escapa... Sin embargo la mayoría no lo logra, caen en la telaraña, se pegan, quedan atrapadas sin poder moverse y aún así, se sienten felices por arriesgarse, aunque sepan en ese momento, que su inevitable fin sea ser el ser devorada... La araña no lo duda, no lo medita, va hacia la presa que cayo en su red, sin importarle en realidad que insecto sea, la envuelve en su maravilloso material, la mantiene cálida e inmóvil, por algún tiempo la hace sentir protegida, la hace sentir importante, necesitada, querida, para después terminar con ella por completo...

Pero rara vez, en algunas ocasiones, la presa, la mosca, no es lo que aparenta ser, no es una simple mosca, se les conoce como moscas león, son una rara especia, una extraña combinación de genes, una quimera, una mezcla entre mosca y araña, y son estas las que hacen creer a la dueña de la telaraña que son simples e indefensas presas que han caído en la red, la hacen creer que no pueden hacer mas y en el momento menos esperado son ellas, las que se convierten en depredadoras...

Ahora comprendo esa sensación que ha de motivar a la mosca, a la mosca león a volar rumbo a una telaraña..

Escrito por: Juan Jo Rubio.


martes, 9 de octubre de 2012

¿ROGAR?

¿Rogar? ¿Rogar Yo? ¿Acaso has visto al viento rogarle al árbol que baile con él? ¿Acaso has visto al rio rogarle a la hoja que se deje llevar por su corriente? ¿Acaso has visto al cielo rogarle al ave que vuele en él? ¿Acaso has visto a la luna rogarle a las estrellas que pasen juntos la noche? 

Así como ellos, no pienso rogar, no que vengas, ni que llegues, ni que me busques, ni que me esperes y mucho menos que te vayas o que te quedes… Nunca aprendí a hacerlo y no pienso aprenderlo, no es por orgullo, es gracias al don de fluir, al don de dejarse llevar, si las cosas tienen que pasar por algo será, no hay necesidad de forzarlas, si no lo serán, el forzarlo tampoco servirá de nada, unicamente para que se termine más rápido, más pronto.

De cualquier modo el rogar no entra en mi vocabulario, no lo encontrarás en mi diccionario, lo único que puedo prometer y asegurar es el dejarme llevar, hasta donde no dé más, hasta donde no haya senda que cruzar, en ese momento, sin dudarlo, sin buscarlo, sin esperarlo, simplemente me marcharé, nuestros caminos se separarán, y si en algún momento se vuelven a cruzar, no rogaré, no lo hice ayer, no lo hago hoy y jamás en el futuro lo haré…

No tiene que ver con cuanto cariño o cuanto amor hay, puede haber vastante, pero esa es treta que no lleva a nada, el rogar, bajarse a ese nivel, es casi como venderse, subastarse al instante, y para cariño y amor con el que me tengo a mi mismo basta.

¿Acaso has visto a Jupiter rogarle a alguna de sus lunas? ¿Acaso has visto a a la arena rogarle al mar que se estrelle en ella? ¿Acaso has visto al sol, rogarle al ocaso que se fundan en una extraordinaria imagen? ¿Acaso me has visto o me veras rogar a alguien?