martes, 9 de octubre de 2012

¿ROGAR?

¿Rogar? ¿Rogar Yo? ¿Acaso has visto al viento rogarle al árbol que baile con él? ¿Acaso has visto al rio rogarle a la hoja que se deje llevar por su corriente? ¿Acaso has visto al cielo rogarle al ave que vuele en él? ¿Acaso has visto a la luna rogarle a las estrellas que pasen juntos la noche? 

Así como ellos, no pienso rogar, no que vengas, ni que llegues, ni que me busques, ni que me esperes y mucho menos que te vayas o que te quedes… Nunca aprendí a hacerlo y no pienso aprenderlo, no es por orgullo, es gracias al don de fluir, al don de dejarse llevar, si las cosas tienen que pasar por algo será, no hay necesidad de forzarlas, si no lo serán, el forzarlo tampoco servirá de nada, unicamente para que se termine más rápido, más pronto.

De cualquier modo el rogar no entra en mi vocabulario, no lo encontrarás en mi diccionario, lo único que puedo prometer y asegurar es el dejarme llevar, hasta donde no dé más, hasta donde no haya senda que cruzar, en ese momento, sin dudarlo, sin buscarlo, sin esperarlo, simplemente me marcharé, nuestros caminos se separarán, y si en algún momento se vuelven a cruzar, no rogaré, no lo hice ayer, no lo hago hoy y jamás en el futuro lo haré…

No tiene que ver con cuanto cariño o cuanto amor hay, puede haber vastante, pero esa es treta que no lleva a nada, el rogar, bajarse a ese nivel, es casi como venderse, subastarse al instante, y para cariño y amor con el que me tengo a mi mismo basta.

¿Acaso has visto a Jupiter rogarle a alguna de sus lunas? ¿Acaso has visto a a la arena rogarle al mar que se estrelle en ella? ¿Acaso has visto al sol, rogarle al ocaso que se fundan en una extraordinaria imagen? ¿Acaso me has visto o me veras rogar a alguien?

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