Ahora comprendo esa sensación que ha de motivar a la mosca a volar rumbo a una telaraña, es algo asombroso, algo desconocido, algo llamativo, algo nuevo, algo inesperado... La telaraña le habla, le seduce, le encanta, por su color, por su forma y no sólo eso, tambien la huésped le invita a dejarse llevar, por su voz, por su canto, por su belleza... Y así, sin pensarlo la mosca va, talvez deduce que no sea la mejor opción, talvez las señales a su alrededor le dicen cautela, puede que se percate que la maravillosa dueña de ese lugar, la araña se encuentra en el centro y que se cae ahí se convertirá en su presa, en la cena, puede que adivine el futuro o sea consciente de analisar las posibilidades, en esos casos, algunas darán la media vuelta y volarán hacia otro lugar, pero otras, la mayoría, no harán caso o no le darán importancia y volaran directo a su perdición.
La mosca que se arriesga, en algunas ocasiones, las menos he de decir, toca la telaraña, se da cuenta de la situación y alcanza, por poco, a escapar, por milímetros de diferencia, pero escapa... Sin embargo la mayoría no lo logra, caen en la telaraña, se pegan, quedan atrapadas sin poder moverse y aún así, se sienten felices por arriesgarse, aunque sepan en ese momento, que su inevitable fin sea ser el ser devorada... La araña no lo duda, no lo medita, va hacia la presa que cayo en su red, sin importarle en realidad que insecto sea, la envuelve en su maravilloso material, la mantiene cálida e inmóvil, por algún tiempo la hace sentir protegida, la hace sentir importante, necesitada, querida, para después terminar con ella por completo...
Pero rara vez, en algunas ocasiones, la presa, la mosca, no es lo que aparenta ser, no es una simple mosca, se les conoce como moscas león, son una rara especia, una extraña combinación de genes, una quimera, una mezcla entre mosca y araña, y son estas las que hacen creer a la dueña de la telaraña que son simples e indefensas presas que han caído en la red, la hacen creer que no pueden hacer mas y en el momento menos esperado son ellas, las que se convierten en depredadoras...
Ahora comprendo esa sensación que ha de motivar a la mosca, a la mosca león a volar rumbo a una telaraña..
Escrito por: Juan Jo Rubio.




