jueves, 29 de mayo de 2014

Anel. Una tapatía en la Gran Manzana.


El día de hoy quisiera hablar de una persona que conocí hace algunos años y como varios de nosotros hemos hecho, decidió dar un giro especial a su carrera, pero ella fue más allá que muchos, ella decidió emigrar a la ciudad de Nueva York para entrenarse como actriz de Teatro Musical, y conocer las maravillas que este arte puede tener en una ciudad multicultural como la antes mencionada.

Durante su larga (en verdad muy larga) estadía en la Universidad de Guadalajara (7 años),  Anel tuvo la fortuna de ser parte de numerosas producciones musicales tapatías como, “La Ópera de los tres centavos”, “La tiendita de los horres”, “Pop” y dos producciones de “Cats”. Ella me cuenta que dichas experiencias la llenaron de curiosidad por explorar esta manifestación del Arte Dramático. Fue en el último año de su carrera cuando decide audicionar para The American Musical and Dramatic Academy (AMDA), con sede en la ciudad de Nueva York. Después de pasar por un largo proceso de audiciones y trámites legales (además de estrés y nervios, llantos y preocupaciones), Anel fue admitida y en octubre del 2011 dejó la Perla Tapatía para entrenarse profesionalmente en Teatro Musical.

Tres años han pasado desde su partida y el futuro le ha sonreído: Concluyó sus estudios en junio del año pasado y desde entonces ha participado en cuatro temporadas de tres puestas en escena, además de algunos cortometrajes y comerciales. Entre estos proyectos se encuentra el musical para niños “The True Colors of Weedle”, el cual fue muy bien recibido por la crítica.

Anel, es una actriz comprometida con la sociedad, por lo cual también es miembro de R. Evolucion Latina, organización no gubernamental que se dedica a hacer una diferencia por medio de las Artes. Ésta es dirigida por dos artistas latinos que han logrado llevar su trabajo a los escenarios de Broadway: Luis Salgado (“In The Heights”, “Women ot the Verge of a Nervous Breakdown”, “Rocky”) y Gabriela García (“Chicago”).

Anel, además de ser un apoyo para los eventos de dicha organización, es también reportera y bloggera, en el cual celebra las trayectorias de los artistas que han trabajado con la organización.

Hoy en día continúa preparándose para nuevos proyectos por comenzar este verano (Incluida una tercer temporada de “True Colors of Weedle”) y a la espera de seguir trabajando, inspirar a las personas que vean su trabajo o estén cerca (o no tan cerca) de ella e inspirarse con la multicultural comunidad de Nueva York.

Es para mi un placer haberla conocido e incluso haber compartido con ella el escenario, los salones de clase y los pasillos en la universidad, le deseo una larga y exitosa vida laboral, ya que se lo merece y ha trabajado mucho por seguir adelante. 

Escrito por: 

Juan Jo Rubio.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Erase una vez, la historia de una manzana.

Amaba las manzanas, podía comer manzanas todo el día sin importar la hora, el clima o el animo que tuviera, si se enojaba, se comía una manzana para tranquilizarse, si estaba feliz comía una manzana para aumentar la euforia, si se sentía triste una manzana era el consuelo para sus males...

Todo cambio de repente cuando una manzana, esa estúpida manzana lo traiciono, se mostró bella y brillante, grande, textura perfecta, color rojo escarlata con tintes esmeralda, era la manzana mas hermosa que había visto, ni siquiera había caído del árbol, hizo todo un plan para comérsela, ideo desde su pensamiento las diferentes formas en que podría disfrutar de ese manjar, combinándola con todo tipo de ingredientes y acompañamientos, como platillo principal, entrada o postre, dulce, salada o enchilada, sea como sea, sabía que esa era la mejor manzana, o al menos eso parecía... Cuando llego a ella, utilizo unas tijeras especiales de jardinería para cortarla, podía tirar de ella, pero quería cuidar hasta el mínimo detalle, consentirla, cuidarla... La corto, la tomo con las dos manos, la llevo a la cocina, la lavo con mucho cuidado y amor, con un poco de jabón, lo suficiente para quitar el polvo y sustancias que le pudieron haber caído durante su gestación, pero no lo suficiente como para filtrarse dentro de la piel y arruinar el sabor, la seco con una toalla nueva y la coloco en una bandeja, la observo por unos cuantos minutos, la tomo, y después de repasar por treintava vez como comerla, no pudo soportarlo, la tomo con una mano y le dio la mordida más grande que jamas dio y no solo una, fueron dos, tres, hasta que se lleno la boca por completo de la carnosa pero seca fruta.

Jamas había probado algo así, no pudo soportarlo y tuvo que escupir todo el contenido fuera, era tan contradictorio como una bella fruta podía tener ese sabor tan seco y desagradable, trato quitárselo de todas las maneras posibles, con agua, con leche, con sal, con azúcar, incluso hizo gárgaras con vinagre, nada pudo quitarle ese amargo sabor. Y no solo se refiere al sabor que quedo en la boca, sino al sabor de la decepción, después de eso jamás pudo ver a las manzanas como las veía antes, lo que era su pasión, su gran amor, le dio una cachetada, una puñalada por la espalda.

Otro sabor que nunca pudo sacarse de la lengua ni del pensamiento fue la traición, él creyó y confió en ella, la quiso, la cuido, la amo y ella sin más, se mostró como algo que no era, ejemplificó la perfección en una fruta, en ese momento pensó en Adán y Eva, en el paraíso y la fruta prohibida, así se sentía, traicionado por esa hermosura frutal.

Así continuo sus días, andando, caminando, volteando, girando, todo el tiempo con una inmensa tristeza, con un sentimiento de que en cada vuelta de la esquina se encontrará con otra decepción, con otra traición, con otra manzana que le arranque el corazón.