Y así, en ese abrazo, sus corazones se fundieron en una misma melodía, en un mismo latir, en un mismo sentir, para decirse adíos.
Pero las historias no siempre terminan con un FIN, puede que en algún momento sin quererlo, sin buscarlo, se den cuenta que sólo era un hasta pronto, un hasta luego. Esa melodía los llamaría después, en un futuro, o tal vez nunca...
FIN.
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