Cabrón: todavía me duele cabrón tu partida, tu
ausencia. Todo el día te tuve presente, todo el día te estuve pensando, porque
no es que ya no me acuerde de ti, a cada rato lo hago, cada que vemos a
nuestros amigos en común, cada que hablo de teatro, cada que voy a alguna
fiesta y cuento un chiste; sé que tú siempre fuiste una persona de lo más
alegre, siempre dispuesto a regalar tu sonrisa y tu risa estrépita, aún con tus
problemas, aún con los golpes que te daba la vida siempre buscabas sacarle un
sonrisa a los demás, hacernos sentir felices, porque eso eras, cabrón, pura
felicidad y amor.
El domingo fue tu misa y no pude ir, cabrón, tal vez no
quise, porque pude cancelar mi ensayo, pude buscar la manera, pero no lo hice,
no pude, pinche Kike, fui débil y mal amigo por no ir, pero no pude, te ofrezco
una disculpa.
Sé que no puedes leer esto, a menos que donde estés haya
wifi y redes sociales, y tal vez sea un acto egoísta pues lo escribo también
para mí.
Hoy te pensé todo el día, hoy hubiera sido tu cumpleaños, te
hubiera marcado y al contestar me hubieras dicho: ¡Juanito! Yo habría reído y
te hubiera deseado un feliz cumpleaños, nos pondríamos de acuerdo para brindar
por ti, el viernes o el sábado porque es fin de semana y tú y yo tenemos muchas
ocupaciones de lunes a viernes, por eso hoy me voy a tomar un pox a tu salud,
para seguir manteniendo tu memoria, para seguir sonriendo y seguir viviendo.
Cabrón, nos veremos pronto, pinche gordo hermoso, hasta
donde estés van estas palabras para ti, mi Kikito.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario